La gran bestia y el libro de los sueños

 


Luis Fernando Macías

 


Lo deberíamos llamar “El castillo efímero”, tan nítido en el momento en que se produce en el tránsito del alma a la consciencia durmiente, tan nítido en el instante en que se revela a la memoria en el despertar, pero tan vago con el paso de las horas en la vigilia. Como si algo en las profundidades oscuras se iluminara en el abandono del dominio consciente, para dejarnos ver las habitaciones ocultas del castillo. ¿Cómo es el castillo de las profundidades? Allí se esconde nuestra naturaleza, allí reposa la revelación de lo que somos y se libra una batalla contra el monstruo, en el tránsito del no ser al ser. Esta batalla sucede en los sótanos recónditos, en el interior de nosotros mismos; pero no somos testigos de excepción, sino lejanos, aptos para mirar en el libro de los sueños el cuarto iluminado momentáneamente, donde se revela escondiendo, se disfraza lo revelado.
Esta es la fábula: desde el principio de los tiempos la gran bestia se alimenta de los hijos de mi pueblo. No es el minotauro, no es el dragón alado, no es la hidra venenosa, no es la sierpe siete cabezas, no es el demonio de las profundidades... La gran bestia asume la forma de dos bandos opuestos que se buscan y se eliminan mutuamente y, con el paso de los años, se han devorado legiones de hombres, mujeres y niños. El horror de mi pueblo es la gran bestia cuya sed no cesa y cuyo procedimiento es la ubicuidad en el disfraz que asume la existencia de sus víctimas. El alma de mi pueblo es esta fábula sin comienzo ni fin. No hay Teseo, no hay Heracles, no hay Ruslán, no hay Alejandro. Del sueño a la fábula y de la fábula al ser verdadero.


Luis Fernando Macías
(Colombia)
Novelista, cuentista y poeta. Algunos de sus libros que pasan de la veintena, son: Amada está lavando, Eugenia en la sombra, Ganzúa y La rana sin dientes (infantil). Rasga con destreza cada ves mayor el ukelele.


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