El París

 

 

Adriana Sanín

 

 

El edificio París, que se encontraba ubicado en la calle 11, salió corriendo esta mañana por toda la avenida de San Cayetano hasta llegar al parque de Los Conquistadores, deteniéndose en el cuadrante derecho del mismo, entre la fuente y la estatua de El Libertador. Los hechos sucedieron a eso de las once de la mañana en el momento en que veinte hombres se acercaban al edificio para ocuparse de la demolición. Se tomó la urgente medida porque, a pesar de ser el París un edificio muy agradable, según sus habitantes, no cumple la nueva reglamentación de fachadas y en las cuentas contables que se analizaron, resultaba más económico construir uno nuevo que acondicionarlo o remodelarlo. El ingeniero de la constructora no dejó de enseñar una gran sonrisa ante lo que aparece como un enorme ahorro de trabajo y materiales, pues al desplazarse el edificio hasta el parque se sale de la jurisdicción de la constructora, quedando el futuro del edificio exclusivamente en manos del Gobierno de la ciudad.
La huida del edificio fue posible gracias a sus bases antisísmicas, construidas en forma de resortes, que le permitieron saltar hasta su lugar de destino. Seguramente se reevaluarán este tipo de bases en otras estructuras de la ciudad.
Durante la carrera del París por la avenida, no faltaron los roces con otros edificios. Algunos de ellos sufrieron daños realmente graves, como los del Rómulo, que perdió todos los balcones del lado sur, dándole un aspecto francamente lamentable al que en otra época fue un imponente monumento de la arquitectura nacional. Los dueños de los sitios afectados, que ya se han reunido para tratar de buscar una solución, no descartan una demanda por perjuicios aunque todavía no saben contra quién se hará.
El Concejo de la ciudad se encuentra en este momento en una reunión de emergencia para tratar de resolver el problema. Por una parte no hay que olvidar que el parque es un sitio dedicado al esparcimiento y el París estorba, sin hablar del lamentable efecto estético que causa. Pero por otro lado, la opinión pública parece haberle tomado un especial afecto al edificio, y unas tres mil personas se encuentran congregadas a su alrededor pidiendo que no se le destruya. Todo un dilema para el Concejo de la ciudad que no goza de mucha popularidad desde el incidente de violación de los derechos de las guacamayas.

 

Adriana Sanín (Colombia)
Abogada. Actualmente profesora en la Universidad de Antioquia


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