Vísperas de viaje

 

Lucía Donadío

De nuevo un viaje moviendo de raíz
mi cuerpo como un barco,
de nuevo el grito de otro ignoto horizonte.
Eugenio Montejo


Mientras iba empacando lentamente en la maleta azul, mamá escribía la carta que siempre entregaba en el último momento a alguno de sus hijos mayores. Sabía que regresaría sana y salva de su viaje, que los aviones eran más seguros que los automóviles, que las distancias son efímeras cuando las raíces están ancladas en la tierra firme de los afectos. Sin embargo, desde que comenzaba a planear su viaje, un murmullo de miedo recorría su piel. La oscuridad de lo imprevisto que en la vida cotidiana se arropa con las dulces olas de la rutina, soltaba sus amarras de puerto lejano cuando sacaba la maleta del cuarto útil del garaje.
Empacaba con muchos días de antelación, poniendo el vestido verde, uno de sus preferidos, en el fondo de la maleta y depositando, en sus ires y venires por la casa, la prenda que en el momento se le ocurría. La maleta permanecía abierta en un rincón de su cuarto, mientras los ojos curiosos de, nosotros sus hijos, veían como se iba llenando día a día. La carta se gestaba en el secreto del silencio de la casa, cuando el rostro de la muerte acechándola le hacía el guiño de que sería su próxima presa.
Imaginaba el avión destrozado en la espesura de la selva y su casa sin sus pasos habitándola. Y sus niños pequeños sin el abrigo de sus certezas, sin la torta de papa con miel, sin sus palabras que son orilla y manto para arrullar el día. A quién pedirle que lleve a orinar a Sandra a las once de la noche para que no se moje en la cama y develar así el secreto de esas sábanas siempre secas en las mañanas frías; quién brindará un abrazo dulce a Aurora para despertarla y sacarla de los turbios sueños que la anclan a las cobijas; quién asegurará a Irene que la bruja que emerge del fuego de las hojas secas del jardín no podrá devorarla para que juegue en el patio enrocado y cocine su sopa de flores sin el temblor acechándola; quién reconfortará a Tomas cuando llegué del colegio con el dos en el examen de matemáticas y la decisión firme en sus ojos azules de que no volverá al colegio nunca más.
¿Quién buscará los vestidos perdidos de las muñecas y ahuyentará la tristeza oceánica que ronda los ojos de Irene desde pequeñita? ¿A quién pedirle que ponga hielo en los chichones que Tomás se hace en la frente en sus interminables tropezones de día y sus caídas de la cama de noche?. ¿Quién tolerará el miedo infinito de sus pequeños hijos sin que este resuene como un gran eco en el túnel de los propios miedos, brotando así la lava del descontrol que tantos años le llevó apaciguar, para poder calmar el miedo de los niños?.
Cuando creía terminada la carta —que parecía siempre interminable, porque alguna nueva recomendación surgía en las noches de desvelo y la obligaba a pararse de la cama y encerrarse en el baño para escribir en esas hojas blancas que se iban llenando de sus más profundas verdades— se arrepentía de haber aceptado el viaje a la isla. La inminencia de su muerte parecía tan cercana como la víspera del viaje y el horror de dejar a sus pequeños la paralizaba. Su maleta viajaría como estaba, la casa quedaría al vaivén de la empleada y los niños al amparo de la niñera. La larga carta de recomendaciones que dejaba en un sobre cerrado, sólo estaban autorizados a leerla en caso de que ella muriera.
Durante esos largos días, vísperas de viaje, ibas y venías bordeando las estrechas fronteras de la casa, como si caminaras perdida en territorios lejanos; tus ojos fijos en la maleta azul, tus manos concentradas en escribir, tu rostro olvidado de nosotros. Nosotros, náufragos de tu ausencia, desde antes de tu viaje.


Lucía Donadío (Colombia)
Lucía Donadío es antropóloga dedicada a la literatura desde hace varios años.
Es editora de publicaciones literarias y culturales. Escribe poesía y prosa. Ha publicado Sol de Estremadelio, libro de poemas (Hombre Nuevo Editores, 2005). Sus cuentos han aparecido en varias revistas nacionales. Es codirectora de la revista Odradek, el cuento. Dirige dos talleres literarios en Medellín: uno en la Universidad EAFIT y otro en la Biblioteca Publica Piloto de Medellín.


www.odradekelcuento.com

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