El cuento y sus autores

 


[…] El cuento es y no es literatura. Es anterior y posterior a ella. Lleva en sí el rastro de una palabra dada. Una novela se recomienda mientras un cuento se contagia. Siempre hay algo que falta a su propósito en un relato demasiado “escrito”, porque el cuento no aspira a la belleza, sino a una especie de emoción mestiza que une el asombro con la utilidad. “El narrador es alguien que da un consejo a quien lo escucha”, ha escrito Walter Benjamín; de manera que el cuento no es arte puro, indemne, virtuoso, sino que apunta hacia esa encrucijada donde el arte y la vida se encuentran: allí donde germina a la intemperie un arte de vivir, allí donde los flujos de la vida se amonedan en arte.

Habrá una vez (una invitación al cuento). Ángel Zapata

 


El cuento es un relato que encierra un relato secreto. No se trata de un sentido oculto que depende de la interpretación: el enigma no es otra cosa que una historia que se cuenta de modo enigmático. La estrategia del relato está puesta al servicio de esa narración cifrada. ¿Cómo contar una historia mientras se está contado otra? Esa pregunta sintetiza los problemas técnicos del cuento […]. La versión moderna del cuento que viene de Chéjov, Katherine Mansfield, Sherwood Anderson, y del Joyce de Dublineses, abandona el final sorpresivo y la estructura cerrada; trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca. La historia secreta se cuenta de un modo cada vez más elusivo. El cuento clásico a la Poe contaba una historia anunciando que había otra; el cuento moderno cuenta dos historias como si fueran una sola.

Tesis sobre el cuento (Formas breves, Barcelona, Anagrama). Ricardo Piglia


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